Por Richard Nevares, presidente de Pro Salud Chile e integrante del G100.

La receta electrónica que el Minsal espera poner en funcionamiento representa un hito relevante en la modernización del Estado y su agenda digital en materia de prescripción de medicamentos.

La implementación de la receta electrónica ayudará a la accesibilidad y continuidad de tratamientos de los pacientes, reducirá errores en la prescripción de medicamentos, a la vez que reducirá el riesgo de interpretaciones incorrectas de la receta. Asimismo, es un claro ejemplo de que la colaboración entre actores públicos y privados permite que las innovaciones en salud puedan ser escaladas para beneficiar a toda la población.

Se estima que la receta electrónica podría disminuir, en pacientes hospitalizados, errores de medicación en el 76% y reducir la incidencia de reacciones adversas a medicamentos en el 48%. Prevenir errores de prescripción y dispensación significa ahorrar, aproximadamente, US $200 millones al año, y permitiría cumplir con la meta que la OMS ha pedido a los países: reducir a la mitad los errores en los próximos cinco años.

La Ley 21.267 del 15 de septiembre de 2020 (que modifica la ley 20.724 de 2014) dio un paso significativo en la digitalización de la receta médica, considerada parte integrante del acto médico, por medio del cual el profesional habilitado para prescribir indica a una persona identificada, y previamente evaluada, el uso y las condiciones de empleo de un producto farmacéutico. El siguiente paso es el de la receta electrónica universal, que contará con una plataforma debidamente preparada para contener la información de cada paciente, a la cual se accede con la Clave Única y que permite la trazabilidad de los medicamentos, prescripciones y diagnóstico que el mismo médico informa y completa, para una mejor calidad de vida y accesibilidad de tratamientos para el usuario.

Funcionamiento

Según el Ministerio de Salud, el funcionamiento de esta plataforma está considerada para todos los médicos habilitados y suscritos en el registro de prestadores individuales de salud de la Superintendencia de Salud que cuenten con Clave Única habilitada. El uso de la plataforma es gratuito e, inicialmente, convivirán en este las recetas en papel, digitalización de la receta y la nueva receta electrónica en el país. Aplaudimos esta iniciativa trascendental e invitamos al mundo médico y de químicos farmacéuticos a sumarse a esta plataforma.

En Chile existen tres tipos de recetas: la simple, la receta retenida y la receta cheque (para estupefacientes y productos psicotrópicos). Se estima que, al año, en Chile se prescriben 100 millones de recetas, extendidas por 97.374 profesionales (médicos cirujanos, cirujanos dentistas, matronas y tecnólogos médicos con mención en oftalmología inscritos en la Superintendencia de Salud). La dispensación se realiza a través de 4.577 farmacias y almacenes farmacéuticos de todo el país.

Según la nueva ley, los facultativos o los establecimientos habilitados que emitan o dispensen recetas electrónicas (sean estas simples, magistrales o retenidas) deberán utilizar el sistema oficial de receta electrónica del Minsal o un sistema informático autorizado previamente por la autoridad sanitaria, mientras que las recetas cheque electrónicas solo podrán ser emitidas mediante un formulario oficial.

La implementación de este moderno sistema de prescripción permite que cualquier persona, sin necesidad de desplazarse, pueda acceder de manera segura a la dispensación a través de cualquier dispositivo electrónico o recibir sus medicamentos en la casa, a través del despacho por parte de la farmacia o retirarlos en el lugar más cercano a su domicilio.

La receta electrónica es un avance gravitante, por cuanto permite disponer de información valiosa sobre las patologías que afectan más comúnmente a los chilenos, hacer un seguimiento en materia de tratamientos, evitar errores en prescripción y mejorar la seguridad en el manejo de productos farmacéuticos en la población, respecto de los métodos tradicionales (receta física), siendo más efectivo para prevenir falsificaciones o el ejercicio ilegal de la profesión. Razones de sobra hay para poner, a la receta electrónica, como un paso necesario para la modernización de la salud en beneficio de las personas de nuestro país y para continuar impulsando acciones colaborativas entre actores del mundo público y privado.

Nota completa, publicada en El Mercurio, sección Redes de Salud, 30 de junio 2021

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